Cuando un hombre, mujer, niño, niña ó adolescente se convierte en una de las tantas víctimas de la violencia sexual, estas deben vivir varios procesos a la vez, pero lo primero que necesitan hacer para su reparación es que SE LES CREA y QUE EXISTA DENUNCIA para empezar una investigación que busque una sentencia y así, reestablecer sus derechos.
Un punto muy importante es la atención terapéutica o psicosocial que recibe una víctima de abuso o maltrato con el fin de reparar las consecuencias psicológicas y sociales del daño recibido. Esta busca que las víctimas entiendan por qué vivieron algo tan horrible, que descubran que a otras personas también les ha pasado y sanarlas mentalmente para que a futuro puedan tener una vida feliz, normal y sin trastornos producidos por la huella que les deja el abuso sexual. En ese sentido, esta atención es vital para reestablecer la estabilidad emocional de ellas.
Siempre hablo con víctimas -todos adultos- y me cuentan que fueron abusados entre los 4 y 7 años; hoy a los 40 o 50 años se siguen sintiendo mal por lo que les pasó. Adultos depresivos porque a lo largo de su existencia no pudieron entender por qué un familiar cercano (papás, tíos o primos) abusó de ella o él y violó sus derechos. Algunos tienen relaciones de pareja disfuncionales o sufren de trastornos del sueño, de atención, de manejo emociones.
La Encuesta de Salud Mental dice que 4 de cada 10 colombianos han tenido problemas mentales y Medicina Legal señala que cada año los niñ@s bogotanos por abuso sexual pierden 1.500 años de vida saludable. Esto debe llamar la atención de las autoridades para fortalecer las políticas de salud mental.
Entonces, las terapias son importantes, no solo para las víctimas sino para sus familiares más cercanos. Esto no es un favor que se la hace a la persona abusada, es un tema constitucional y legal, que exige que una persona violada o abusada sexualmente reciba mínimo 13 sesiones de psicoterapia para reparar su dolor y su rabia.
Por ejemplo, existen muchos niños y jóvenes pandilleros que usan ese espacio para desquitarse del maltrato al que fueron sometidos o porque vieron la violación de una hermana o prima y nunca denunciaron o recibieron tratamiento por lo que les pasó.
Es por eso que propuse este tema en la agenda pública de Bogotá, presenté un proyecto de acuerdo con tres objetivos: Primero, fortalecer la atención psicoterapéutica. Segundo, dotar a la ciudad de una ambulancia disponible 24 horas, medicalizada y con especialistas para lograr una atención integral e inmediata de la víctima y Tercero, que la ciudad ofrezca grupos de autoayuda, es decir espacios semanales ó quincenales para que las víctimas conozcan otras personas que también hayan vivido el mismo proceso, para apoyarse mutuamente, desahogarse, escuchar y ser escuchados por otros.
El jueves pasado, en el Concejo de Bogotá y con ponencias positivas de los concejales Darío Cepeda y Clara Sandoval, la Comisión de Gobierno aprobó en primer debate la iniciativa. Todo esto permitirá que la víctima no se revictimice y pueda recibir la atención integral en salud mental a la que tiene derecho.